Había una niñita a la que llamare Laura (ya ni recuerdo su nombre). Yo me encontraba en jardín de 4 años y ella estaba en jardín de 5 años, en ese Lugar a pesar de ser de edades diferentes a los de 4 y 5 años nos enseñaban lo mismo y nos median por como íbamos aprendiendo, yo había quedado primera y me iban a premiar por ese merito, a pesar de tener 4 años, les había ganado a todos los de 5.
La tal Laura, se me acerco y me felicito por mi logro, y me dijo que según reglamento, yo debía hacerle caso porque ella era mayor, y me enseño uno de esos letreritos que ponen en los nidos, donde decía “Obedece a tus mayores” yo ya sabia leer mas o menos y el bendito letrero me lo sabia de memoria, así que le dije que si, es verdad, yo debía hacerle caso.
Continué regando las plantas, importante misión que la maestra me había encomendado, cuando ella regresó y me dijo que le eche agua a unas macetas vacías que habían dejado ahí, ella me recordó lo de “hacerle caso” así que les eché agua.
Pues resulta que las macetas estaban secando y las habían pintado los de 5 años, para mi mala suerte el agua malogró algunas, y las profesoras casi me matan, por supuesto yo me excusé diciendo la verdad, pero la tal Laura salió con que TODO era mentira, ella jamás diría semejante cosa sobretodo cuando la maceta que se malogró era de ELLA; yo no entendía, porque ella había hecho eso y peor aún porque lo negaba, pero nadie creía en mis palabras.

Al día siguiente dijeron que yo no debería ser premiada POR MENTIR y echarle la culpa a otros de mis actos y premiaron a la tal LAURA.
En ese momento no me dio colera contra ella, yo estaba muy triste pensando, porque nadie me habia creido.














